lunes, 28 de septiembre de 2009

Siempre en el momento incorrecto

Mi relación contigo se puede calificar de tortuosa, eres la parte misteriosa de mi particular trinidad. Por momentos te amaría con locura, en otros te odiaría con todas mis fuerzas. Tus actos me han demostrado en más de una ocasiones que no eres de fiar o, al menos, eso es lo que trasmites, no solo a mi, sino a toda personas que entran en contacto contigo. Dices que vienes pero no terminas de hacerlo, te excusas en mi para poder argumentar tu falta de sinceridad, dices que yo no se lo que quiero y haces de ello tu escudo para justificarte.

El viernes me encaminaba a la estación de tren, medio feliz podría asegurar, cuando el móvil comenzó a sonar. No pude dar crédito cuando vi que eras tú... semanas sin saber nada de ti y volvías a aparecer en el momento más inoportuno, el momento en el que mis pies volvían a intentar poner tierra de por medio entre nosotros, momento en el que de nuevo intentaba olvidar tu aparición en mi vida. Siempre actúas de la mismas forma, es como si de alguna manera supieras que dejas de tenerme bajo tu control e intentas retomarlo.

Parece un juego macabro... me haces esperarte y no apareces, me haces renunciar a ti y apareces. ¿Por qué? ¿Por qué todo contigo parece tan complicado? ¿Como es posible que tengas esa capacidad para enredarlo todo? Me pregunto si realmente todo lo que has hecho y dicho en este tiempo es cierto o estas jugando de alguna manera conmigo, intentando conseguir algo que no alcanzo a comprender. Me estaría bien merecido, al fin y al cabo, es lo mismo que yo hago con otra persona, jugar a intentar ser algo que no soy o intentar sentir cosas que no siento.

Maldita trinidad en la que me he metido yo solito, no se muy bien como escapar de todo esto, al final todo acabará explotándome en la cara, me siento un completo inútil para manejar esta situación. Por una parte esta ella, el amor de mi vida, la persona con la que empece a construir mi vida y que me traiciono, pero a la que soy incapaz de olvidar; por otra estas tú, la chica misteriosa, la que me atrae de una manera que no soy capaz de explicar, pero que parece no hablar ni actuar claro nunca; y por último esa persona que apareció un buen día en mi vida y que demuestra ser sincera, que me ayuda a superar mis problemas, que siempre esta disponible para cuando necesito hablar y, sin embargo, no he encontrado aún el camino para poder querer.

Curiosa situación.

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